Lanfear

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el nudo incólume de mis pensamientos...

miércoles, 13 de abril de 2011

El lago azul (Brooke Shields 1980), digo, bodrio del eterno verano:



Hay dos corrientes de opinión respecto a esta peliculita, una que la plantea como una crítica social naturalista, una producción naivë que la refleja el cambio de valores de una pareja criada lejos de la sociedad, una segunda versión que la pinta como una payasada erotómana solo apta para efebofílicos que se ponen cachondos con Brooke Shields literalmente quniceañera. Mi clasificación de Bodrio se basa, mas que en el triunfo de la segunda tesis, en el fracaso de ambas y la vacuidad total que representa, sea cual sea la vertiente escogida.

Cosas que se salvan: videos de fauna submarina, rodados ex profeso con cámaras de alta tecnología, tortugas y pajaritos a mansalva en una isla paradisíaca y una banda sonora de Basil Teodopoulis que, como que nadie le contó que sería para un bodrio, pues el hombre se esmeró con un resultado bastante encantador.

sta banda sonora se ha convertido en un estándard de facto: es la que se usa en todos los montajes sonoros caseros (o no tan caseros) para escenificar parisos naturales, romances idílicos, la exuberancia de la naturaleza y hasta la de sus lujuriosas criaturas. Algunas apariciones dignas de mención de esta banda sonora, y lo digo de memoria, son en Los Mundos De Wayne y por supuesto en la excelente parodia Top Secret!

El argumento es totalmente indefendible bajo ningún punto de vista, la dirección artística se pasa de artística y se queda corta de dirección, creando abominaciones como una cabaña hecha de ramas con mas lujos que la de los Picapiedra (y cerca de la de los Jetson) y los diálogos nos proporcionan escenitas tan emotivas como la de dos adultos (almenos sexualmente) preguntándose sobre los grandes misterios de la vida, como el porqué Santa Claus nunca les deja regalos por navidad. Aquí empieza y acaba el análisis social de esta película.

Y mas dudas que me asaltan mientras lo pienso:

¿porqué el chico se pone cachas a base de mover troncos y cazar y ella no da palo al agua? Qué forma de propagar los estigmas de la división del trabajo por sexos.

¿porqué la única cosa que pasaría por realista, el intenso bronceado tras años en la isla, parece maquillaje barato? ¿es que no querían mancillar el estándar de belleza blanca idealizada en los cuadros renacentistas con una pareja tostada como para pasar por reguettoneros?

y lo mas importante ¿cómo lo hicieron para que el tío no fuera empalmado todo el rato?


o único simpático de esta película, aparte de la banda sonora y las escenas de tortugas copulando, es la de poner cachondo a medio mundo, almenos durante un ratito y hacer mas patente el poder diabólico del televisor, siempre dispuesto a servirnos el pecado en bandeja. Creo que de haber una lista de películas prohibidas por el clero, esta estaría en una posición muy elevada. Sólo por esto le voy a dar una arroba mas de las que se merece.

De su predecesora (Retorno al Lago Azul, 1990) mejor ni hablar, misma temática punto por punto, salvo un final mas azucarado y artificioso que se carga cualquier intento de realismo para banalizar si cabe, aun mas el propósito. Mila Jovovich toma el relevo de la Brooke Shields como único punto destacable, por motivos historico-gráficos mas que por otra cosa.

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